Más de treinta años de participación de la mujer en el ejército español y numerosos cambios legislativos y formales dirigidos a paliar los efectos del machismo, no han alterado la eterna relación entre patriarcado y militarismo, un binomio que a día de hoy todavía permanece incuestionable.

El informe 41 del Centro Delàs de Estudios por la Paz elaborado por Maria de Lluc Bagur y Elisenda Ribes, analiza cómo la situación de las mujeres dentro de las Fuerzas Armadas, lejos de representar un hito en la vindicación feminista por la igualdad de acceso a parcelas de poder de lo público hasta el momento vetadas, es un ejemplo más del dominio patriarcal y de la lógica militarista. Los comportamientos y mecanismos derivados de esta dominación se reproducen y se perpetúan, a pesar de los cambios superfluos, gracias a su habilidad performativa. 

El estudio, además, presenta cómo el Ejército ha seguido una estrategia de purplewashing que pretende instrumentalizar a las mujeres para transmitir una falsa imagen de igualdad y modernidad en las Fuerzas Armadas.

Y es que el Ejército, como máximo exponente del militarismo, ejerce violencia dentro y fuera de sus filas. La situación de ventaja del grupo dominante masculino, las empuja a adquirir comportamientos y pautas propias de los hombres con el objetivo de conseguir integrarse.

Este proceso las convierte en mujeres símbolo y las obliga a verse envueltas en un difícil equilibrio entre su identidad como grupo minoritario y sus anhelos para integrarse en una institución de la que voluntariamente han querido formar parte.

Las entrevistas realizadas a doce mujeres militares han permitido corroborar cómo las mujeres militares se ven inmersas en un constante proceso de aculturación, así como nivel de conciencia que ellas mismas tienen de este proceso.

Puedes consultar y descargar el resumen ejecutivo en castellanoen catalán, y en inglés; y el informe completo en castellano, en catalán y en inglés.